Escribir como se limpia

Antes escribía noticias y ahora limpio cuartos de baño. Los limpio como si los escribiera. En silencio. Con la paciencia de un adicto. Primero escribo el que está fuera. El que está más cerca de la entrada, que es pequeño como un relato de Raymond Carver, pero que en su estrechez guarda sorpresas. Oculta en su estructura más de lo que a simple vista cuenta. Luego voy al de dentro, que es más novela de Murakami. 1Q84. Kafka en la orilla. Y ese tiene siempre algo de surrealismo incontrolado. De pura fantasía. De doble narración.

Empiezo a escribirlos temprano pero me cae la tarde encima. Voy lento como si subiera un rascacielos. Me muevo despacio pero con absoluta decisión, como Peggy Olson por Sterling Cooper. Emborrono la fregona, la estrujo y escribo. Una loseta y otra. Una cuartilla y otra. Todo a mano como una monja. Hasta que siento acercarse como un bicho el estilo.

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Ava Gardner.

Entre uno y otro me doy un respiro. Salgo al balcón y me acuerdo del escritor francés Julien Gracq, que se quedaba allí a solas durante horas contemplando los rayos y lo que él llamaba el “desencadenamiento de energía equivocada”. Pienso que limpiar tiene algo de eso, de esfuerzo inútil, de desprendimiento energético irracional. De catedral inacabada.

Vuelvo. Entro en el segundo baño. Frente al espejo veo solo a un narrador que suda bajo una luna verdusca. Limpio el lavabo. Escribo un poema en la mampara del plato de ducha. Lo borro con vinagre, que es lo único que funciona. Luego me pongo con el water. Y pienso que allá abajo, en el fondo, hay una interminable galería de canalizaciones y tuberías conectadas. Que una lleva a otra, como un libro lleva a otro.

Se limpia como toreaba Belmonte, sin reglas. Se siente, se limpia y se escribe, de pie, como Philip Roth. Se anda y se escribe. Se escribe como se mea, decía Umbral. Y se mea sentado o de pie, como Ava Gardner, que bebía como meaba, y que en el tablao La Macarena de Madrid se subía a la mesa, se bajaba las bragas y daba la razón a Paul Auster: “No dejes nunca pasar la oportunidad de mear”.

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