Verano en Brooklyn o cuando todo entra en conflicto

publicado en: Cine | 0

Creo que mi vida empezó en serio cuando llegaron las mudanzas. Cuando de pronto un día nos fuimos a vivir a otra parte. Atrás quedaron los amigos de siempre. Los bares de siempre. Los ojos temblorosos de las chicas de siempre. La primera vez que nos mudamos, que dejamos eso que llaman la calle Rimbaud, había detrás un vacío. Una insatisfacción. Un conflicto escupiendo lava. Éramos como personajes chejovianos huyendo de una telaraña gris.

Las mudanzas te sedan la vida. Te la interrumpen. Te la ponen boca arriba. Es como si un elefante entrara una mañana de agosto en tu parterre y te pisoteara las flores. En Verano en Brooklyn, la nueva película de Ira Sachs, todo empieza con una mudanza. Los Jardine dejan su casa de Manhattan -esa palabra que decía el poeta Walt Whitman que era “líquida, sensata, fogosa, musical y autosuficiente”- cruzan el puente y se instalan en Brooklyn, en la casa donde hasta ahora ha vivido el abuelo Max, que acaba de fallecer.

Vivir va de eso. De adaptarse sin cesar. De aclimatarse a lo nuevo tras la urgencia del cambio. Ahí descubres quién eres, en ese territorio de incertidumbre, en ese espacio incómodo, incierto, inseguro… Ahí, a Brooklyn, ese barrio del que Truman Capote decía que la “vida puede resultar verdaderamente excitante”, aterrizan los Jardine: Brian, un actor de teatro que ensaya para representar ‘La Gaviota’ de Antón Chejov; su mujer Kathie y su hijo, Jake, un adolescente introvertido que pronto forja amistad con Tony, el hijo de Leonor, la mujer que regenta la tienda de la casa que los Jardine acaban de heredar de Max.

De nuevo vuelve Ira Sachs a entrar con sus películas en las entrañas de la familia, tras las buenas sensaciones que dejó en el espectador El amor es extraño, estrenada en 2014 y donde los personajes Ben y George se ven obligados a abandonar su casa por cuestiones relacionadas con los intereses y la burocracia. Sachs, que de nuevo tira de Alfred Molina para un papel menor en este film, lleva su cámara al corazón de unas familias normales, que llevan unas vidas normales, hasta que estalla el conflicto. Brian quiere revisar el contrato de la tienda a Leonor, que no puede asumir las nuevas cantidades que se le exigen. Y esta situación amenaza con minarlo todo, con arrasar cualquier quietud, cualquier alianza: la sólida y necesaria relación entre los hijos tras la mudanza, la nueva convivencia entre las familias y entre padres e hijos…

Todo huele aquí a Chejov. Todo aquí es chejoviano. O, quizá, beckettiano. Todo aquí es buen cine que se bebe en cortos y agradables sorbos.

Título original: Little Men

País: Estados Unidos

Año: 2016

Director: Ira Sachs

Música: Dickon Hinchliffe

Duración: 85 minutos

Género: Drama

Reparto: Theo Taplitz, Michael Barbieri, Greg Kinnear, Jennifer Ehle, Paulina García, Alfred Molina, Talia Balsam y Mauricio Bustamente.

 

Publicado por Luis Reguero en la sección de cine de Aleteia. Noviembre 2016.

 

 

Dejar una opinión